Surge en un presente remoto a un futuro aún más extraño. Canela comienza el diario. Tan verdadero como mentiroso. Verdaderamente en falso.
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fria cual hielo

Lunes, 22 de abril de 2013

Querido Diario:
No sé bien qué escribirte. No sé bien por qué en algún momento se me ocurrio esa idea de escribir como si fuera una carta que no voy a enviar. Creo en eso de la angustia de los creativos. Esa angustia neesaria de creación. Y no es porque me crea "gran" cosa... sino porque creo que existe. Me siento asquerosa y raramente bien. Ambas. Una amiga me dijo que la pasamos tan mal que ya lo que pasa... no es tanto. Yo no me la creo. Pero quiero creerle. Quiero creer que de algún lado volví a ser la que era cuando me daba lo mismo. Creo que la edad me volvió bastante más insegura. No voy a culpar a nadie, pero sé que hay responsables. Y sé que soy yo. Sé que me mata el orgullo. Se que no extraño a nadie, que hace tres semanas me volví tan fría como piedra de hielo. Que ayer me dijeron algo que me hizo resurgir de las mismas cenizas... Que al mismo tiempo, eso mismo, me hizo volver a caer. Sé que me duele. Sé que no me importa y también si. Se que lo vi, todo se nublo y volvió.
Ay! Si supieras. Nunca mi cabeza estuvo tan ajena al presente como ahora. Ajena como si lo que pasara no importara del todo. ¡Cómo me gustaría enojarme como antaño! Y gritar el típico "valgo la pena". Ahora... no porque crea que no lo valgo, sino por que creo que no lo vale. Me la creí. Lo creo y lo siento. Eres dulce como esas frutillas ácidas, querido. Pero dos de dos hacen que me canse. Y piense: "Yo valgo más que lo Lara cree" Y así. 
Me cansé un poco. Veremos en estos días como viene la mano... Si no me canso hasta entonces...

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uno de mis amores.

Miércoles, 17 de Abril de 2013
¿Recordás que un día dije que iba a contar de todos mis amores? Aún no conté ni la mitad de ellos. 
Recuerdo que corría el año 2009, tenía esos apenas 21 años... pero en realidad mi cabeza tendría unos 15. Una niña. No sé bien si es verdad o mentira, pero estaba allí. En la facultad. Esperando como si supiera que eso me encantaba. Lo vi desde el segundo piso y lo observé un rato. No era que quería escaparme... pero quería correr. La verdad es que tenía miedo. Un año terrible había pasado entre llantos y finas heridas que quedaban tapadas por capas de musgo. Un poco infectadas y dejándome marcas que hoy por hoy sigo viviendo. Un par de sueños que nunca cumplí, un par de obsesiones y mentiras. Una memoria quebradiza y unos sentimientos a flor de piel. Un no arrepentimiento. Un par de amigos menos, un par más de esos que valen como oro, otro par que encontraron su lugar, solo una que sabe todo.
Desconfianza. Miedo. Terror. 
No recuerdo bien que pensé en los siguientes minutos. Pero por ahí lo que me dijo mi amiga es verdad "te pasó tanto, que lo que te pasa ahora ya no te duele" como si todo me resbalara... tener el miedo y que no sea tal el dolor... ya que nada es lo que fue. Nada es lo que es. Con él.
Y vuelve.
Como todos los otoños.
Él.
Desaparece. Ya.
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