Surge en un presente remoto a un futuro aún más extraño. Canela comienza el diario. Tan verdadero como mentiroso. Verdaderamente en falso.
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predecibles en mundos fantásticos

Viernes, 30 de diciembre de 2011
Querido Diario:
Te voy a ser sincera... Hace un par de días que te tengo escritas un par de cartas pero no las envié. Digamos que por miedo a caer en un juego absurdo de tontas palabras. Digamos que por que hay una u otra persona que está pispeando el correo y quiere intentar dañarme. Por primera vez alguien, aunque lo quiso, no lo pudo hacer. Por primera vez pude no engancharme y darme cuenta que era cualquier cosa. Por primera vez me río de lo que pasó. Por primera vez me doy cuenta que no estoy equivocada, que nunca pude haber hecho las cosas mejor. Es la primera vez que me da un poco de bronca... Creo que hay una persona que siente que "modificó" mi manera de actuar. Cuando en realidad nunca hizo nada. Yo sigo haciendo lo mismo. Escribiendo lo mismo. Leyendo y actuando igual. Porque, por primera vez, de verdad sé que el lío no era mío (aunque intenten culparme) Y lo sé. Estoy segura.
En una pareja, los problemas son de ellos dos. Si hay un tercero, ese tercero, no tiene la culpa. Más si no estás haciendo nada de lo que se pueda considerar: "malo" (a ver, con malo me refiero a acostarme con alguien, besarlo, obligarlo a hacer algo que no quiere...) Y en caso de que sí lo hiciera... sería mi culpa? Por favor! La comprometida sería la otra persona, no yo. Es como justificar una mentira, culpando al otro para continuar viviendo en un mundo de fantasía. 
Los mundos de fantasía son geniales, pero son complicados de sobrellevar, hay que tener cierto tacto. Cierto modo infantil (no inmaduro, infantil, juguetón, cierta mirada creativa) de llevarlo a cabo. Es un mundo con el que hay que saber convivir (que es diferente a vivir), sin mezclarlo con el mundo de verdad, el que solemos llamar real. ¡O mezclarlo en el punto justo y necesario! Por que si los mezclas de más, terminas creyendo cosas raras, inventas excusas extrañas, te obsesionas en las mentiras y creas fantasmas de pasados que no existen. Sólo por que no saber manejar las cosas.
La cuestión, para terminar: si me hablan respondo. Si no me hablan, no respondo. Y siempre fue así. Y nada de lo que puedan decirme que si hice y que no hice va a cambiar mi manera de pensar. Punto y Aparte. 
Hay veces que las historias se repiten. Hay veces que sé lo que va a pasar. Y ya creo que es con la tercera persona importante que me pasa. Una la verdad que no me importa para nada, ya. La otra me importó bastante, en su tiempo. Desde hace unos meses, desde ese día, no importó casi nada más. La tercera, esa tercera si me importa. Y en cualquier momento que ganó algo por vidente. 
Las mujeres son asquerosamente predecibles, menos ella. Ella es la mujer que debería ser si fuera un poco más real. Ella es la persona que más imagino, que más conozco, que ni se imagina que es. Y es alguien que se que un día deberé conocer y enfrentarmele, por que son de esas mujeres que no queda otra más que conocerlas. Y es de esas que amaré y odiaré al mismo tiempo. Y ni creo que lo sepa. O sí. Por que tal vez piensa lo mismo de mi. (O no...) 
Ella no hizo lo que otras. No. Y viendo el mundo como es, no lo va a hacer. No está en sus planes. Un día abrí mi mail y ahí estaba. Sin sonrisa, por que no sonríe, pero en algo de son de paz que admiro (o algo así que no sé bien cómo llamar)
Las demás, excepto ella, de la que en realidad me esperaría lo mismo que de todas y peor, son iguales. Y son predecibles. Y ellos, ellos, querido... Son tan predecibles de la misma forma. Todos, uno por uno. (Y son muchos los amigos que tengo con los que pasó similar...) Uno que otro me sorprendió... y otros, la mayoría... se ahogaron en palabras que yo ya sabía que eran falsas... o digamosle... mudas, mentiras, triste, vanas... 
Aprendí de mis juegos,,, 

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ingenua

Jueves, 8 de diciembre de 2011
Querido Diario:
Me enteré de algo que ya sabía. No sé si sentirme mejor o peor que antes. Porque en realidad no me sorprende. Sólo se hace evidente y público lo que yo siempre imaginé. Las mujeres son todas iguales. (bueno no todas, pero muchas, la mayoría de las que conozco...). 
O yo siempre fui una estúpida confiada. ¿Está mal confiar? Recuerdo que me reía con mi ex de que una "amiga" (la ex de él) le hablará e invitara a su casa... Con el fin de que se acostaran. Y confié en él. Un día fue a la casa de ella a buscar algo. Y confié en él. ¿Por qué no todas pueden ser así? y... (acá mejor taché lo que había dicho...)
Por ahí me equivoco. Y soy yo la equivocada. Pero si hay amor, entre dos personas, tiene que haber confianza. Tiene que haber más que una prohibición. Más que un "ocultar lo que hago para que no te pongas mal" Eso no es así. No funciona así.  O al menos eso pienso. Las mujeres (y bueno, seamos sinceros, muchos hombres también deben hacerlo) tienen que entender que si esa persona está con ellas, es porqué quieren hacerlo. Y que si tiene otras amigas, son sólo amigas. Y más si conocen a sus novios. Del que estoy hablando particularmente, voy a decir, que es incapaz de engañarla. Nunca lo haría. Nunca por el nunca mismo. (bueno nunca se dice nunca, no? pero lo conozco como la planta de mi pié y se que no es como muchos otros que dan para desconfiar)
Y volver a ser "esa persona con la que no se puede hablar" es lo más triste en el mundo. Pero es tan predecible. Lo que no puedo entender es cómo aún me lastima. Cómo aún siento algo cuando sucede. ¿nunca aprendí bien la lección?. No entiendo cómo me lastima. Cómo me duele. Cómo me sorprende. Cómo aún les creo cuando me dicen que no van a dejar de hablarme por que las novias se los diga. Tan pero tan ingenua. Tan. 
natt

(sabés que es para vos y puede que me odies, pero es la verdad. y la verdad duele y va a ser como cada una de nuestras charlas que llegan a una discusión)
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hacia tanto

Domingo, 4 de Diciembre de 2011.
Querido Diario:
Hoy es uno de esos días que mejor no recuerde más. Hacía rato que no me sentía tan sola. Una se fue (y está pero no es lo mismo que Estar). La otra desapareció y aparece cuando me necesita (porque sabe donde encontrarme y como hacer que le conteste, pero no puede darte una mano cuando uno lo necesita). La tercera le importa pero no puede y está enojada. Lo sé. 
Entonces la soledad en el sentido abandónico. Eso me pasa.
Me cansé. (encima el estudio no ayuda mucho... pero demosle tiempo hasta el 13 y ya)

natt
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cosas sueltas de lunes.

Lunes, 28 de Noviembre de 2011.
Querido diario:
Pasó algo. Si. Pero no voy a decirte qué pasó porque sino eliminaría el encanto de lo que es. Pero nadie sabe bien qué es. ¿Entonces qué pasó? Eso. Eso de lo que tanto tiempo te estuve hablando y hablando. Pasó. No vale la pena que me ponga a hablarlo. Sólo quería que lo sepas. No dejamos de hablar absolutamente nada, ¿no?
Era un juego complicado en donde las palabras se hacen sólo un murmullo. En donde las letras se olvidan y comienzan a desaparecer en el silencio. Hay días que debería quedarme callada para seguir. Hay días que debería gritar para parar. El problema es que no sé cuándo hacer cada cosa. No hay manuales escritos para estos momentos.

(te quiero (punto y aparte))

natt 2 leyeron mi diario

medio limon.

Miércoles, 9 de noviembre de 2011.
Querido Diario:
Siendo la 1 y 51 minutos. No sé por qué me acordé de cierta película mala. No sé bien porqué recordé una que otra cosa más. 
Acabo de tener una pequeña, no sé cómo llamarla... nostalgia? Me puse a pensar qué hubiese sido si ese día de cine no hubiese sido lo que fue. Si ese día no hubiera caminado un poco incomoda, un poco tranquila, un poco no sé cómo esas tantas cuadras. Esos pasos en donde nos contamos alguna que otras cosa. Sólo una pizca de lo que eramos (somos?) De esa vez jugando al futbol, de mí, de vos (de ti). Qué hubiera pasado si la película que íbamos a ver en un principio, sí hubiera estado. Qué hubiera pasado si no estaba en cartel la de las lineas en el cielo. Qué hubiera pasado si elegía(mos) la otra.
Por ahí existe algo llamado destino (o lo que sea) y hace que dos personas deban encontrarse en el camino. Por ahí no hay nada de nada. Y no nos hubiéramos hecho uno la mitad del otro.
Podemos darle un inicio. Todo comenzó caminando un par de cuadras hasta el subte y la parada del colectivo. Seguimos por acompañarnos un par de cuadras más. Un día, nos fuimos a la casa de otro "amigo" en el tren ese que él no quería ir (porque él tiene esas cosas: se había prometido no ir más abajo de la linea celeste). Lo arrastré a la noche en vela, al bafici, a cualquier evento cultural que esté al alcance. A un bar que acaba de cambiar de nombre. Me enseñó a cocinar cosas que nunca había hecho. ¡Comimos tantas cosas! 
Y pensar que el primer día (uno, no recuerdo si el primero) él se sentó a mi lado y yo no le entendía nada... y nos empezamos a entender al tiempo recién. O mejor dicho, yo le empecé a entender. Tengo ciertos problemas con los acentos...  Y esa película es como el puntapié inicial para comenzar a reírnos de las cosas más tontas. De ponernos serios de vez en cuando. Nos contamos muchas cosas. Muy de a poco comenzamos a hablarnos y contarnos. Hicieron falta muchos cafés, muchas cervezas, muchas noches tirados para terminar de contarnos hasta las mínimas de las mentiras.
Él es una caja de sorpresas. De esas cajas que día a día conoces y te fascina más y más.
Él se esconde detrás de una máscara de frases graciosas. De aire frío como hielo. Se esconde y no dice nada. Y lo mejor es no atormentarlo (¡Cómo cuesta a veces!). Con el tiempo uno aprende que hay que dejarlo ser... y al rato viene tranquilo a pedirte ayuda. A pedirte que lo oigas. 
Lo atormenté con muchas palabras.
Me mato con otras. 
Me sorprendió con más de las que él cree.
Es de esas personas que raramente dicen "perdón". Es de esas personas que vienen y con una abrazo, con una sonrisa, con un mensaje. Con un frase, demuestra que se dio cuenta.  Con una mirada medio perdida. Con la voz baja y la cabeza gacha, camina pateando el piso. Por eso, es una de esas persona que en el enojo nunca va a ceder. Y hay que pincharlo bastante para que se tranquilice y te vuelva a hablar. Es una de las personas con las cuales odio pelearme. 
Es una de las pocas personas que tienen el poder de sacarme. Me saca de la risa, de las cosquillas, de lo tierno, de la bronca, la desesperación, la tristeza y el enojo. Me vuelve loca cuando se pone mal, porque no hay forma de quitarle su "todo está mal". Me vuelve loca cuando me dice "que nena que sos", pero de (son)risa. Me pone a llorar su "estoy sólo, nadie me entiende". Me ponen colorada sus "Sos linda, ********"(#). 
Se duerme entre cuentos de medianoche. Él dice que es mi voz, la forma de contarlos. Yo digo que le aburren, pero él siempre quiere que le cuente otro.
Me conoce tanto como para darse cuenta de cosas antes que yo. Lo conozco tanto que la mitad del tiempo se que va a traer puesto. Lo conozco tanto que a veces puedo robarle una sonrisa en algún juego inventado. Me conoce de tal forma que si no me río con las cosquillas sabe que algo anda mal. 
Es un poco celoso y/o posesivo. En eso es como un hermano mayor que nunca tuve (bueno, menor, pero como es alto para mi es mayor). Un amigo que siempre va a decir que "ese hombre no es tu estilo".
Un niño en cuerpo de un hombre. Un dormilón. Un niño caprichoso ("si me compras un conito estoy mejor") al que me encanta cumplirle cada uno de sus caprichos (y mirá que él es el que me puso a mi, "caprichitos" de apodo).
Inventa diferentes teorías sobre todo lo que ocurre. Sobre el sueño, la ubicación en los asientos del cine, la del medio limón (porque le pongo la cara así de ácida). Lo saco todo el tiempo. Lo contradigo todo el tiempo y eso le molesta (pero últimamente me estoy portando mejor), discutimos más que nadie. No conoce la mitad de mis "caritas" pero sabe que cada una quiere decir algo. Y se preocupa hasta descifrarlas. 
Me pegó sus frases. Me hizo dar cuenta de miles de cosas. Me mira y me derrite. Me hace cosquillas y me muero de la risa. Me habla y lo odio y lo adoro al mismo tiempo. Me enseña cosas que no sé y me hace quedarme quietita y callada como cuando tenía 6 años y escuchaba a los grandes hablar.
Lo quiero. Y él lo sabe. Lo admiro. Por todo. Por lo que hace, por lo que hizo y lo que dejó de hacer, por lo que es. Es una parte muy importante de mi. Es mi otra mitad. Mi mitad más ácida y amarilla. 

natt

(#) no se revela apodo para proteger la identidad del autor.
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