Jueves, 27 de Octubre de 2011
Querido diario:
Me da miedo decirlo. Me da miedo que se entere. Me da cosquillas en la panza que me recuerde. Soy como una silueta del presente que se hace cada día más visibles. Me da miedo que me recuerde en las noches. Me asusta que sueñe conmigo como la otra noche yo soñé con él.
(Y no se lo conté a nadie)
Me da miedo, me alegra, me asusta y me pone feliz que ese sueño se haga realidad. Es de esos sueños que uno quiere que pasen pero que al mismo tiempo es mejor dejarlos en la sombra de alguna memoria borrosa. Es de esos sueños extraños que traen con sí una angustia como si fuera verdad. Como ese otro sueño, no recuerdo cuándo, en el que soñé algo tan poco real y al mismo tiempo tan palpable.
No quiero que se entere que soñé con él. No quiero que sepa que es parte de mis días. Quiero ser parte de los suyos. Quiero que se pierda en mi mirada. Quiero que se tiente con el recuerdo de mis labios. Que juegue con el suave de mi piel. Quiero que me bese en la comisura de mi boca. Que me acaricie mi cabello. Quiero dormir , quiero soñar, quiero vivir, quiero salir, jugar, saltar, caminar, correr. Quiero. Sólo quiero que no sea un sueño. (Aunque me de miedo, aunque sepa el final, aunque todo sea mejor así como ahora, él ahí, yo acá durmiendo separados, recordando unas noches atrás...)
Miel, descubrí que te quiero...
(y con esas palabras se dió vuelta y se fue)
natt

